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cultura

Sobre nuestras mesas, los Macs nunca descansan.  Trabajan sin tregua y no hay problema que no puedan resolver.  Si tenemos dudas, Google responde.  Lejos de la casualidad, la cultura de llorella&co también tiene mucho de lo que estos dos puntales significan para cada uno de nosotros.  A ninguno se nos olvida lo importante que es establecer una conexión emocional, (casi) familiar con cada cliente.  Nuestras relaciones (entre nosostros y con aquellos que depositan en nuestras manos sus proyectos) es de confianza.  Todo el que tiene un negocio sabe que acaba por convertirse en una extensión de uno mismo.  Un negocio propio es algo así como un hijo:  nace de uno, con ilusión, se trabaja para hacerlo crecer y se lucha por verlo convertido en algo que merezca la pena.  Y, llegado el caso, sólo se deja con alguien de confianza.  Por eso apostamos por no ser una consultoría cualquiera.  En el momento en que alguien te confía algo así, te das cuenta que un cliente debe ser más que un expediente.  Es como tener un buen amigo: para que funcione, debe establecerse una relación de confianza; algo que va bastante más allá de los negocios.

Entre nosotros, el vínculo no podría ser menor.  No entenderíamos nuestro trabajo los unos sin los otros, levantando nuestras cabezas por encima de las pantallas en busca de una sonrisa o una mirada de aprobación del resto, para saber que todo va bien.  Queremos considerar a nuestros clientes como amigos y para eso debemos ser más que un grupo de gente que comparte espacio de trabajo.  Somos un equipo.  Hemos seguido un durísimo proceso de selección:  nadie ha entrado sin la aprobación de todos los demás miembros.  Los equipos están hechos para jugar juntos y, por eso, la complicidad entre todos los miembros es conditio sine qua non.